La obra ya está operativa y será entregada en los próximos días. El cerco de 200 metros apunta a frenar cruces ilegales en un paso fronterizo clave.
Con la frontera caliente en el debate público, Aguas Blancas suma una medida concreta: el alambrado perimetral de 200 metros ya está finalizado y operativo, según confirmó el interventor local, Adrián Zigarán. La obra, que aún no fue oficialmente inaugurada, tuvo un debut anticipado durante las elecciones provinciales, cuando logró impedir cruces ilegales por pasos no autorizados.
“El sábado y domingo funcionó perfectamente. Sin estar habilitado, cumplió el rol de que la gente no salte por determinados lugares”, explicó Zigarán. El cerco incluye dos puertas, un portón, mejoras estructurales y reparación de alcantarillado, con una inversión total de $36.200.000.
La financiación fue inicialmente provincial, aunque Nación ya transfirió la mitad del monto comprometido y se espera el resto tras la certificación final. “Desconozco si hay un convenio entre Nación y Provincia por reintegro, pero a mí me llegó el dinero y la obra está hecha”, precisó el funcionario.
Ahora, las miradas están puestas en una posible visita de alto perfil. Zigarán adelantó que una vez que el contratista entregue formalmente la obra, se notificará al gobernador Gustavo Sáenz, quien podría coordinar con la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. “Bullrich le tomó mucho cariño a esos 200 metros, así que sospecho fuertemente que va a venir”, deslizó, aunque aclaró que aún no hay confirmación oficial sobre la presencia de autoridades ni sobre un acto formal.
Zigarán también aprovechó para apuntar contra la falta de personal del lado boliviano, que genera demoras y largas filas: “Nosotros ponemos cinco personas, ellos una sola. Así se generan cuellos de botella. Tarde o temprano, esto va a terminar mal”.
Finalmente, criticó la falta de uniformidad en los controles fronterizos: “No entiendo cómo, siendo el mismo gobierno, aplican un criterio en el puente de Salvador Mazza y otro en Puerto Chalanas. Hace falta coherencia”, concluyó.
La entrega del alambrado se da en un momento de alta tensión migratoria y busca enviar un mensaje claro: más presencia del Estado y menos margen para la ilegalidad en la frontera norte.




