La minería salteña atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según informó el presidente de la Cámara de Proveedores Mineros de Salta, Federico Russo, la actividad se redujo un 60% y actualmente se encuentra funcionando apenas al 40% de su capacidad habitual.
El dato encendió alertas en un sector que venía creciendo sostenidamente hasta 2023, pero que hoy se enfrenta a un freno abrupto. “La caída es fuerte, y si bien afecta a toda la región del NOA, en provincias como Jujuy y Catamarca el impacto ha sido incluso mayor”, reconoció Russo.
Entre las causas principales, el dirigente apuntó a la baja del precio internacional del litio, que pasó de valores récord —entre 70 y 80 mil dólares por tonelada— a menos de 10 mil en la actualidad. Esa drástica reducción golpeó la rentabilidad de los proyectos y dejó varios emprendimientos por debajo de sus costos de operación. “Era previsible que esos precios no se sostuvieran, pero esta caída nos pone en una situación crítica”, explicó.
Otro factor clave fue la finalización de las grandes obras de infraestructura minera. “Cuando termina la construcción de una planta, la mayoría del personal se da de baja. Eso explica gran parte del parate que estamos viendo”, detalló Russo. Aun así, remarcó que algunas empresas intentan sostener a sus trabajadores, esperando que se reactive la actividad.
En medio del freno, el sector mantiene expectativas en torno a nuevos desarrollos como Pastos Grandes (de la empresa Ganfeng) y la planta de producción de Río Tinto. “Confiamos en que estos proyectos se pongan en marcha pronto, porque eso permitiría reactivar buena parte de la cadena productiva”, expresó.
De cara al futuro, Russo insistió en la necesidad de diversificar la minería salteña. “No podemos depender solo del litio. Incorporar otros minerales como el oro, la plata o el cobre haría que el sector sea más estable y resistente a los vaivenes del mercado”, opinó.
Si bien la situación actual es compleja y ha generado despidos en el sector de la construcción, el presidente de la Cámara mantiene un moderado optimismo: “La minería tiene ciclos. Hoy estamos en uno bajo, pero si los proyectos avanzan, en dos años podríamos ver un crecimiento real en exportaciones y regalías”.
La industria minera en Salta se sostiene con esfuerzo, con la vista puesta en el mediano plazo y la esperanza de que las condiciones internacionales y nacionales permitan reactivar una de las actividades económicas clave para la provincia.




