Los plazos fijos son una de las opciones más populares para ahorrar en pesos, pero no todas las modalidades ofrecen el mismo rendimiento. En este artículo, te contamos las principales características, ventajas y desventajas de los plazos fijos UVA y los plazos fijos tradicionales, para que puedas elegir la que más te convenga.
¿Qué son los plazos fijos UVA?
Los plazos fijos UVA son depósitos a plazo fijo que se ajustan por inflación, lo que significa que su rendimiento se adapta a los cambios en el nivel de precios. De esta forma, los ahorristas pueden proteger el valor de sus ahorros frente a la pérdida de poder adquisitivo que provoca la inflación. El plazo mínimo es de 90 días y el monto mínimo suele ser muy bajo, lo que permite a los pequeños ahorristas acceder a este instrumento financiero.
¿Qué son los plazos fijos tradicionales?
Los plazos fijos tradicionales son depósitos a plazo fijo que pagan una tasa de interés fija, que suele ser inferior a la inflación. Esto implica que el retorno de la inversión pierde valor real con el tiempo, ya que el nivel de precios aumenta más que el capital depositado. Los plazos fijos tradicionales ofrecen una tasa de interés de 110% nominal anual o 11% efectiva mensual actualmente. El plazo mínimo es de 30 días y el monto mínimo depende de cada entidad bancaria, pero suele ser mayor que el de los plazos fijos UVA.
¿Qué conviene más: plazo fijo UVA o plazo fijo tradicional?
La respuesta a esta pregunta depende de varios factores, como el plazo de la inversión, la expectativa de inflación, la disponibilidad del dinero y el riesgo asumido. A continuación, te presentamos algunos criterios para comparar ambas opciones:
–Rentabilidad: Los plazos fijos UVA tienen una rentabilidad superior a los plazos fijos tradicionales, ya que se actualizan según la inflación, que suele ser mayor que la tasa de interés. Por ejemplo, si se invierten $100.000 en un plazo fijo UVA a 90 días, con una inflación de 12% en ese período, el retorno será de $112.000 más el 1% anual, es decir, $112.300. En cambio, si se invierten $100.000 en un plazo fijo tradicional a 30 días, con una tasa de 11% mensual, el retorno será de $111.000. Es decir, se ganan $1.300 más con el plazo fijo UVA que con el tradicional.
– Riesgo: Los plazos fijos UVA tienen un riesgo muy bajo, ya que están respaldados por el Banco Central y no dependen de la solvencia de la entidad bancaria donde se realizan. Además, al estar vinculados a la inflación, no sufren las fluctuaciones del mercado cambiario ni de las tasas de interés. Sin embargo, tienen el riesgo de que la inflación sea menor a la esperada, lo que reduciría el rendimiento de la inversión. Los plazos fijos tradicionales también tienen un riesgo bajo, ya que están garantizados por el Banco Central hasta $1.000.000 por persona y por banco. Sin embargo, tienen el riesgo de que la inflación sea mayor a la tasa de interés, lo que implicaría una pérdida de poder adquisitivo.
– Disponibilidad: Los plazos fijos UVA tienen una menor disponibilidad que los plazos fijos tradicionales, ya que el plazo mínimo es de 90 días y no se pueden precancelar sin perder el interés. Esto significa que el dinero invertido queda inmovilizado durante ese período y no se puede utilizar para otras necesidades. Los plazos fijos tradicionales tienen una mayor disponibilidad, ya que el plazo mínimo es de 30 días y se pueden precancelar con una penalización sobre el interés. Esto permite al ahorrista contar con el dinero antes del vencimiento si lo necesita.





