El candidato que salga primero en estas generales puede ser beneficiado por el voto en blanco. No se le suma al ganador, todo lo contrario queda excluido de los votos afirmativos. A diferencia de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), en los comicios generales, el voto en blanco tiene un conteo distinto. La Constitución nacional, desde 1994, establece que los votos se deben contar sobre los que son afirmativos, es decir, los que eligen a una boleta de candidatos. Por eso, en las elecciones generales el universo se achica: para calcular los porcentajes solo se cuentan los afirmativos y se excluyen los votos en blanco.
Al excluir del conteo los votos en blanco en las generales, resulta más accesible para una agrupación llegar al 40% o 45% necesario para imponerse en primera vuelta, que si se contaran todos los válidos. Así, con la misma cantidad de votos, el porcentaje que obtiene una agrupación es mayor que en las PASO.
Más de un millón de personas rechazaron toda la oferta electoral que se presentó a las últimas PASO, una tendencia que reunió casi 400.000 votos más que en 2019. El 13 de agosto hubo 1.356.480 votos en blanco, que representan el 5,51 por ciento, según los datos del escrutinio definitivo.




