El informe mensual del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño. Se confirmó luego de que en las últimas semanas la temperatura del océano Pacífico se mantuviera por encima de la temperatura umbral para este fenómeno y la atmósfera comenzara a responder a ese calentamiento.
La llegada del niño implica un aumento significativo en las precipitaciones de la región, lo que generalmente se traduce en temporadas con un mayor riesgo de inundaciones, crecidas de ríos, tormentas intensas y otros impactos climáticos adversos.
Es importante mencionar que las primaveras afectadas por El Niño también tienden a ser más lluviosas en la provincia de Buenos Aires, en el sur del Litoral y en el noroeste de la Patagonia. Sin embargo, en otras regiones de Argentina, como en el oeste de la Pampa Húmeda, las primaveras con El Niño suelen experimentar lluvias por debajo de los niveles normales, lo que representa un escenario completamente opuesto.
Estas provincias se caracterizan por ser las que tienen mayor vinculación con el fenómeno de El Niño. De hecho, de acuerdo a los datos históricos, de las diez primaveras más lluviosas en esta región, siete fueron en años con presencia de El Niño.



