A 40 años de la guerra de Malvinas y luego de que veteranos y veteranas del conflicto sufrieran el abandono del estado, desde hace un puñado de años comenzaron a visibilizarse historias de Mujeres de Malvinas.
La mayoría fueron enfermeras e instrumentadoras quirúrgicas civiles. Sólo la Fuerza Aérea había comenzado a incorporarlas en 1980 con el rango de cabo primero. También hubo miembros de la Marina Mercante y voluntarias que casi nadie recuerda. Pero todas vivieron los horrores desde adentro: recibieron en el continente y en los buques transformados en hospitales a los soldados heridos, amputados, quemados y agobiados. Cuando el tiempo lo permitía viajaban en helicópteros sanitarios o alcanzaban a los soldados con pesqueros y con las redes los subían con las camillas a bordo.
Durante el conflicto muchas sufrieron vejaciones, acosos e incluso violaciones de sus superiores, aun así sanaron heridas físicas y en muchos casos emocionales, en sus relatos aparecen historias de soldados heridos, amputados, asustados, con hambre y frío, escasos recursos para su atención y mucha valentía.
Entre estas heroínas de Malvinas, aparece la historia de Alicia Reynoso una de las enfermeras que atendieron a los soldados durante la guerra. 23 años después, consiguió que le otorgaran una bonificación como “Veterana de Guerra”, luego de luchar durante 23 años por este reconocimiento, Alicia lo logró, luego de una fallo favorable recién en 2018 qué Fuerza Aérea apeló.
En junio de 2019, el expediente ingresó en la Sala II de la Cámara y con el voto de los tres camaristas, la sentencia de primer grado quedó confirmada y, además, abrió las puertas para que accedan a ese beneficio el resto de las enfermeras y para que se les otorgue la Pensión Honorífica de Veteranos de Guerra.
«Tantos años pasaron… esto significa mucho más que saldar una deuda económica: es una deuda de honor. La verdad triunfó: es un triunfo de la mujer empoderada, del respeto, de la mujer que no es considerada ni cosa ni alfombra, porque en la Fuerza Aérea para que te consideren tenés que ser calladita y eso es lo que no soy. Me callé durante 32 años esperando que ellos hablen de las mujeres que llevaron a la guerra y sin embargo lo único que hacían, era desacreditarnos o decirnos que habíamos «ido como putas», como lo dijo uno de los altos jefes» y concluye: «Me resta luchar para que me den esa pensión, creo que mi satisfacción más grande que me dieran la razón. La Justicia sí me escuchó«. Dijo Alicia luego de su reivindicación.




