Existen varias explicaciones de sus orígenes, pero la tradición es la misma, todos los 29 se preparan los ñoquis y, antes de empezar a comer, se coloca debajo de cada plato alguna moneda o billete. El ritual simboliza el deseo de atraer suerte, trabajo y prosperidad a los comensales y que durante el próximo mes haya abundancia y no falte el dinero.
Una de las versiones es la historia religiosa. Cuenta que unos campesinos compartieron un plato de ñoquis con San Pantaleón y que el santo, antes de irse, les pronosticó una buena cosecha.
Otra historia dice que los inmigrantes italianos se reunían a celebrar el 29 de junio, las fiestas del San Pedro y San Pablo y el plato principal eran ñoquis.
Por último, la otra versión, la más probable de por qué se consumen los ñoquis el día 29 de cada mes, cuenta con un contenido mucho más social y solidario entre los trabajadores inmigrantes europeos que fueron forzados a irse de sus tierras producto de la crisis económica y la falta de trabajo que atravesaba el viejo continente tanto en la ciudad como en el campo.
Los ñoquis son pastas que tienen como ingredientes principales harina y papa, dos de los insumos más económicos para poder alimentarse. No es casualidad que los 29 se comiera ñoquis, los trabajadores que a esta altura del mes contaban con pocos recursos (ya que el sueldo se cobraba a principios del mes como ocurre actualmente), no tenían dinero más que para comer lo que estuviera hecho con los insumos más baratos que se encontraban en el mercado.



