El gremio apuntó contra la habilitación municipal de las aplicaciones de movilidad y exigió una mesa de diálogo multisectorial para rescatar el sistema.
El colapso financiero que estrangula al transporte público en el área metropolitana sumó un nuevo foco de conflicto institucional luego de que la Unión Tranviarios Automotor (UTA) colocara en el centro de la escena el impacto de las aplicaciones de transporte como Uber.
En plena tensión por el achique de recursos y ante la inminencia de una reducción en las frecuencias de colectivos, el referente gremial Gerónimo Requena cuestionó duramente la decisión de la intendencia de habilitar estas plataformas digitales, advirtiendo que el fenómeno mutó de una competencia desleal contra taxis y remises hacia una amenaza directa sobre la sustentabilidad del sistema de pasajeros masivos.
Para el sindicato, la convivencia desregulada de estas herramientas tecnológicas erosiona de forma paulatina los ingresos de las empresas concesionarias y pone en jaque la estabilidad laboral de los choferes, acelerando un desgaste estructural que las autoridades no logran contener.
Ante este escenario de asfixia económica, la UTA reclamó una convocatoria urgente que siente en la misma mesa de negociaciones a representantes del Municipio, del Gobierno provincial, de la empresa SAETA y del sector empresario, con el objetivo de diseñar una salida integral antes de que la merma en los servicios termine por aislar a los usuarios cotidianos.




